DIAPOSITIVA 35. BERNINI: DAVID
Estilo, escultura barroca. Material, mármol. El David de Bernini representa la acción en el momento que se desata, disparando al gigante Goliat, como una instantanea que congela el movimiento. Este planteamiento supone una gran novedad. La acción física, el cuerpo del héroe se torsiona con violencia abre sus piernas y se inclina bruscamente para obtener más fuerza, queda completada con la expresión psicológica del esfuerzo. Otra vez podemos definir la figua dentro de una línea diagonal que va desde el pies hasta la cabeza del personaje.
Todos estos rasgos proporcionan a la escultura un sentido dinámico y ágil. Su disposición a punto de atacar a un enemigo que no vemos genera un espacio vivo en torno a ella. Esta composición abierta tendrá gran importancia en la escultura urbana.
DIAPOSITIVA 34. BERNINI: "APOLO Y DAFNE"
Realizada entre 1622-25 para el cardenal Borghese, supone un hito importante dentro de la estatutaria del autor. En el tema mitológico, plasma las palabras de Ovidio en las "Metamorfosis" sobre la persecución de Dafne por Apolo. Combina en ella sutilmente la belleza idealizada de lo clásico con el precipitado movimiento barroco, pero también la ruptura del estatismo renacentista con la libre expresión de sentimientos. La obra se estructura en grandes diagonales que suman dinamismo al propio movimiento de paños y cabellos, arrastrados por la inercia. Pero por otro lado, la inconclusa transformación de Dafne, mitad mujer, mitad laurel, nos habla de la propia visión de Bernini sobre los cambios en la materia, sobre el transcurso del tiempo y la modificación de la apariencia, al captar su metamorfosis en pleno desarrollo, convirtiendose en el paradigma de la vida, de la que tan solo vemos la cosntante variación de sus formas.
DIAPOSITIVA 32. BERNINI: PLAZA DE SAN PEDRO DEL VATICANO
Realizada entre 1656-1667. Se trata de una obra que se propone resaltar el lugar de mayor importancia de la Roma papal como foco de la religiosidad católica. Así su estructura se ve sometida a la existencia previa de la basílica de Miguel Ángel y del obelisco de Fontana, pero el genio de Bernini supo adaptar dichos elementos al deseo del Papa Alejandro VII de potenciar el centro de la Cristiandad. Para acometer este plan, el arquitecto dispone una elipse abierta, cosntituida por un conjunto de columnas gigantes de orden toscano, conectada con la ciudad y unida por un pasillo divergente a la fachada de la basílica, a la que singulariza y resalta, a modo de escenario teatral donde el Papa realiza sius apariciones publicas y muy especialmente la bendición "urbi et orbi". Esta idea de pantalla escenográfica se ve sutilmente enfatizada por lac reación de un espacio central de forma oval en torno al obelisco, encerrando el simbolismo del "omphalos mundi" y sugiriendo los brazos de la Iglesia abiertos hacia el preregrino.
DIAPOSITIVA 31 BERNINI: " BALDAQUINO DE SAN PEDRO DEL VATICANO"
Se realiza en 1624 por encargo del Papa. Se trata de un gran palio permanente sustentado por cuatro columnas salomónicas de fustes con decoración vegetal y capiteles corintios, apeadas sobre cuatro podios. El dinamismo intrínseco de este tipo de fuste helicoidal se ve potenciado por entablamientos clásicos fragmentados, también en número de cuatro, unidos por lambrequines que recuerdan las arquitecturas provisionales. Grandes tallos en volutas rematan la construcción, proporcionandole una ascendete forma apuntada.
Su misión era enfatizar el lugar más importante de la crsitiandad católica, cobijado bajo gran cúpula, la tumba del apostol San Pedro.
DIAPOSITIVA 30. MIGUEL ÁNGEL:" EL JUICIO FINAL"
Se gesta a mediados del año 1533 cuando Clemente VII encarga a Miguel Ángel la ejecución de dos frescos en las paredes frontales de la Capilla Sixtina representando el Juicio, en la pared de la capilla donde se encuentra el altar, y la Resurrección, en la pared de enfrente.
Su sucesor, Paulo III, la continua. El 16 de abril de 1535 se empezó a levantar el andamiaje y en enero de 1537 se iniciaba la decoración pictórica, siendo descubierta de manera oficial el 31 de octubre de 1541.
El fresco es de enormes dimensiones -13,70 x 12,20 metros- e incluye casi 400 figuras de las que se han identificado aproximadamente 50. La zona superior de la composición, más de la mitad de la pared, está ocupada por el mundo celestial presidido por Cristo como juez en el centro de la escena, inicialmente desnudo y en una postura escorzada, levantando el brazo derecho en señal de impartir justicia y cierto temor a los resucitados. A su lado, la Virgen María, rodeadas ambas figuras por un conjunto de santos, apóstoles y patriarcas que constituyen el primer grupo circular. A ambos lados de este grupo central diferentes mártires, vírgenes, bienaventurados y Confesores de la Iglesia forman una segunda corona. En los lunetos superiores aparecen dos grupos de ángeles que portan los símbolos de la Pasión: la corona de espinas, la cruz y la columna, ofreciendo las más variadas posturas y reforzando la sensación general de movimiento.
Miguel Ángel quiso representar de esta manera la salvación de la Humanidad a través de la llegada de Cristo en la parte más elevada de la pared. A los pies de Cristo se sitúan dos santos que ocupan un lugar privilegiado: San Lorenzo, que porta la parrilla de su martirio, y San Bartolomé, con una piel que alude a su muerte, apreciándose en su rostro un autorretrato del pintor. En la zona intermedia podemos encontrar tres grupos; en la izquierda, los juzgados que ascienden al Cielo mientras que en la parte contraria se ubican los condenados que caen al Infierno, ocupando los ángeles trompeteros el centro para despertar a los muertos de la zona inferior que se desarrolla en el espacio izquierdo de este último tramo. En la zona inferior derecha hallamos el traslado de los muertos en la barca de Caronte ante el juez infernal Minos -la figura de la esquina con serpientes enrolladas alrededor de su cuerpo- y la boca de Leviatán. La escena se desarrolla sin ninguna referencia arquitectónica ni elemento de referencia, emergiendo las figuras de un azulado cielo donde flotan con una energía y seguridad difícilmente igualables. Son numerosas las referencias y fuentes en las que Miguel Ángel se inspiró según aluden los especialistas.
En el aspecto literario parece seguro el empleo de tres fuentes: la Divina Comedia de Dante, la bíblica Visión de Ezequiel y el Apocalipsis de San Juan. El descubrimiento del fresco provocó inmediatas reacciones de aspecto moral; el cronista de ceremonias pontificio Baggio da Cesena ya lo criticó antes de su inauguración oficial, seguido por Pietro Aretino y los asistentes al concilio de Trento, que no podían permitir los desnudos de la obra ante las acusaciones de paganismo que lanzaban los reformistas.
Este aluvión de críticas motivará que en la reunión de la Congregación del Concilio del 21 de enero de 1564 se ordenara el cubrimiento de toda "la parte obscena" encargando la ejecución al pintor Volterra. Se registrarían nuevas intervenciones a lo largo de los siglos XVI, XVIII y XIX que, junto al humo de las velas, motivarían la suciedad del conjunto de frescos de la Capilla. En 1964 se inició un programa de restauración de todas las obras que finalizó en 1994
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